La acción social, el ayudar a los demás, a los mas necesitados o ayudar al prójimo, implica en algunos casos, una ¡perdida de tiempo! Pasar a veces toda la tarde con gente que no conoces, escuchar historias antiguas y aburridas, aguantar a uno o a unos niñitos de quienes no tienes control para que te obedezcan y te ensucian con la comida o con temperas o te ensucias en campamentos para tal ves arreglar sus mediaguas y te embarras completa, y llegas tarde a tu casa muerta de frío con lodo hasta el cuello y cansadísima.
Pero para mi, eso es… ¡¡GRANDIOSO!! El hacer esas cosas, ver la cara de felicidad cuando visitas hogares de ancianos o de menores, o cuando vas a reparar sus casas, esa felicidad que irradian, esas palabras de agradecimiento, o cuando te invitan a cenar a sus casas, o cuando mientras uno se esta embarrando llegan con sopaipillas para todos, todos esos gestos, esas sonrisas, esas historias y todas sus palabras, hacen que no sea una perdida de tiempo y te den alegría de seguir ayudando, y el llegar tarde a tu casa, toda mojada con frió cansada y muerta de hambre, ya ¡no importa!, si sientes el agradecimiento de mucha gente que no tiene la misma situación que uno.
Desde que era pequeña, me daba pena ver a gente que dormía en la calle, ver que pedían plata y ver que esa gente vivía… en la calle; todo eso me dolía y me daba pena. Siempre quise el poder ayudarlos, dar aunque sea un día para ayudarlos, ver una sonrisa en sus caras. Y hasta ahora… lo he logrado.
En primero medio, en el santa marta con mi curso íbamos todos los viernes en la tarde al CEREPA, y en lo personal, me llegue a enamorar de esos niños, iba con mi curso llevábamos yogurt y toallas nova, a veces salíamos a pasear y jugábamos toda la tarde desde las 3 a las 6, a las pocas semanas después cuando llegábamos ellos se ponían felices porque llegaban sus “tías”, realmente eso fue una experiencia ¡extraordinaria! Y me hizo dar cuenta que me gustaba sentir esa sensación de satisfacción por ayudar o por simplemente ver una sonrisa en sus caras.
Pero, con el cambio de colegio, se me fueron las oportunidades de ir, aun así eso no significa que no iría nunca más, iría encantada cuando sea.
Por otro lado, hace más de un año estoy en un voluntariado, Pingüinos Moviendo Osorno, y estoy muy orgullosa de estar ahí. Con ellos conocí, una realidad escondida, la otra cara de Osorno, yo sabia de la existencia de los campamentos, pero no sabia donde estaban ni como se encontraban, ni menos conocía a esa gente tan maravillosa, humilde y simpática. Gracias a este voluntariado los pude conocer, y digo con orgullo que me he embarrado por ellos, por verlos salir adelante, por ver la cara de felicidad cuando se les entrega la llave de sus casas propias. Ahora se hacer mediaguas, estuve la mayoría de mis vacaciones de invierno en los campamentos ubicados en Rahue Alto haciendo mediaguas, reparando techos y pisos para que no pasen frío. Otra cosas que he hecho y me encanta hacer, es salir en la noche a repartir café, en esas situaciones conozco el motivo de que porque no tiene un techo en donde vivir, y realmente sus historias han llegado a mi corazón y en algunas ocasiones me han hecho llorar.
Con esas salidas, los viajes a los campamentos y las distintas actividades que he hecho, me he perdido carretes, fines de semana, viajes familiares y otras cosas similares, aun así mis padres me comprenden y me apoyan, y con ese apoyo más la felicidad de esa satisfacción de recibir esas sonrisas de dicha gente, hace que todo mi esfuerzo valga la pena.
Los carretes y distintos viajes pueden esperar, pero hay personas que simplemente no tiene más tiempo… y yo, a aquellas familias las ayudo.
En mi caso, mi sensibilidad social, la llevo a la máxima expresión al momento de ayudar y servir…
Pero para mi, eso es… ¡¡GRANDIOSO!! El hacer esas cosas, ver la cara de felicidad cuando visitas hogares de ancianos o de menores, o cuando vas a reparar sus casas, esa felicidad que irradian, esas palabras de agradecimiento, o cuando te invitan a cenar a sus casas, o cuando mientras uno se esta embarrando llegan con sopaipillas para todos, todos esos gestos, esas sonrisas, esas historias y todas sus palabras, hacen que no sea una perdida de tiempo y te den alegría de seguir ayudando, y el llegar tarde a tu casa, toda mojada con frió cansada y muerta de hambre, ya ¡no importa!, si sientes el agradecimiento de mucha gente que no tiene la misma situación que uno.
Desde que era pequeña, me daba pena ver a gente que dormía en la calle, ver que pedían plata y ver que esa gente vivía… en la calle; todo eso me dolía y me daba pena. Siempre quise el poder ayudarlos, dar aunque sea un día para ayudarlos, ver una sonrisa en sus caras. Y hasta ahora… lo he logrado.
En primero medio, en el santa marta con mi curso íbamos todos los viernes en la tarde al CEREPA, y en lo personal, me llegue a enamorar de esos niños, iba con mi curso llevábamos yogurt y toallas nova, a veces salíamos a pasear y jugábamos toda la tarde desde las 3 a las 6, a las pocas semanas después cuando llegábamos ellos se ponían felices porque llegaban sus “tías”, realmente eso fue una experiencia ¡extraordinaria! Y me hizo dar cuenta que me gustaba sentir esa sensación de satisfacción por ayudar o por simplemente ver una sonrisa en sus caras.
Pero, con el cambio de colegio, se me fueron las oportunidades de ir, aun así eso no significa que no iría nunca más, iría encantada cuando sea.
Por otro lado, hace más de un año estoy en un voluntariado, Pingüinos Moviendo Osorno, y estoy muy orgullosa de estar ahí. Con ellos conocí, una realidad escondida, la otra cara de Osorno, yo sabia de la existencia de los campamentos, pero no sabia donde estaban ni como se encontraban, ni menos conocía a esa gente tan maravillosa, humilde y simpática. Gracias a este voluntariado los pude conocer, y digo con orgullo que me he embarrado por ellos, por verlos salir adelante, por ver la cara de felicidad cuando se les entrega la llave de sus casas propias. Ahora se hacer mediaguas, estuve la mayoría de mis vacaciones de invierno en los campamentos ubicados en Rahue Alto haciendo mediaguas, reparando techos y pisos para que no pasen frío. Otra cosas que he hecho y me encanta hacer, es salir en la noche a repartir café, en esas situaciones conozco el motivo de que porque no tiene un techo en donde vivir, y realmente sus historias han llegado a mi corazón y en algunas ocasiones me han hecho llorar.
Con esas salidas, los viajes a los campamentos y las distintas actividades que he hecho, me he perdido carretes, fines de semana, viajes familiares y otras cosas similares, aun así mis padres me comprenden y me apoyan, y con ese apoyo más la felicidad de esa satisfacción de recibir esas sonrisas de dicha gente, hace que todo mi esfuerzo valga la pena.
Los carretes y distintos viajes pueden esperar, pero hay personas que simplemente no tiene más tiempo… y yo, a aquellas familias las ayudo.
En mi caso, mi sensibilidad social, la llevo a la máxima expresión al momento de ayudar y servir…

2 comentarios:
lo que lei me gusto
creo que este no te costo
escribirtanto, tenemos experiencia.
teamo mucho prima
lee el mio =D creo que se pareceran en algo xD.
oye hacer esto, me recordo que quiero salir a repartoir cafe, hace tiempo no lo hacemos. aunque por una parte es mejor, porque no lo hacemos porque no hay gente y ese ya es un paso bueno.
beso gordo =**
EN TODO AMAR Y SERVIR....
AMAR Y SERVIR..
TE AMO HIJA
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